sábado, 4 de agosto de 2012

LA VIRGEN DEL CARMEN Y SANTA TERESA, POR LA FELIGRESÍA DE LA MAGDALENA


La Hermandad del Carmen del Santo Ángel concluyó los cultos en honor de su titular el pasado día 17 con la procesión anual que recorrió las calles de la feligresía de la Magdalena en un itinerario que, salvo pequeñas diferencias, fue el mismo del año pasado, aunque en sentido contrario.
La salida del cortejo, encabezado por cruz alzada y ciriales, se produjo a las nueve menos cuarto de la tarde. En pocos minutos se asomó a la calle Rioja el pequeño paso de la Transverberación de Santa Teresa, que caminaba en silencio con un exorno floral compuesto por una diversidad de flores blancas.





Seguían a Santa Teresa las representaciones de otras hermandades que quisieron acompañar a la del Santo Ángel, como el Carmen Doloroso, Montserrat o la Virgen del Amparo. Inmediatamente, salió del templo la Virgen del Carmen, acompañada por los sones musicales de la Banda de Nuestra Señora de la Oliva, de Salteras, que a lo largo del recorrido fue intercalando marchas más solemnes, como "Mediatrix", "Regina coeli", "El Dulce Nombre" o "Esperanza de Triana", con otras de corte más alegre, como "Pasan los Campanilleros" o "La Estrella Sublime".










Desde la calle Rioja la procesión se dirigió a la Plaza de la Magdalena, que rodeó para tomar por la calle Murillo hacia Bailén y por San Eloy alcanzar la estrecha calle San Roque.























Fue precisamente en la calle San Roque donde empezó a caer la noche. Desde allí, la procesión se encaminó hacia la Plaza del Museo por la calle Rafael Calvo y siguió por Monsalves hasta El Silencio, donde los pasos tuvieron que sortear unos pivotes para poder continuar en el tramo final del itinerario.


























El regreso a la Iglesia del Santo Ángel se realizó por el Pasaje Josefa Reina Puerto, la Plaza de la Magdalena y la calle Rioja. En esta última parte del recorrido se notó una cierta disminución del público, aunque hubo un buen número de cofrades y devotos incondicionales que acompañaron hasta el final a Santa Teresa y a la Virgen del Carmen.



















Pasadas las once y media de la noche llegaba de nuevo la cruz alzada al Santo Ángel. El paso de la Virgen del Carmen hacía su entrada en el templo minutos antes de las doce.















Una vez en el interior del templo, y con el paso de Santa Teresa ya ubicado a un lado del presbiterio, justo delante de un cuadro que representa igualmente la Transverberación, la Virgen del Carmen fue dirigiéndose hacia el lado opuesto mientras la banda de la Oliva interpretaba "Flor del Carmelo". Una vez arriado el paso, se rezó la Salve a la Virgen y se dio por terminada la procesión.







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