sábado, 18 de noviembre de 2017

EL CRISTO DE LA CORONACIÓN DE LA HERMANDAD DEL VALLE, EN BESAPIÉ


Este sábado ha comenzado en la Iglesia de la Anunciación el besapié al Santísimo Cristo de la Coronación de Espinas, culto que se extenderá a lo largo de todo el fin de semana y para el que este año la imagen viste la clámide roja con decoración de brocado dorado, así como sus potencias de salida. Además, con la mano izquierda sujeta la caña que a modo de cetro se le dio al Señor durante la escena de la burla poco después del castigo de la flagelación.
El Señor de la Coronación se encuentra elevado sobre una estructura cubierta con una tela de damasco rojo y cuenta con diversas rosas rojas de gran tamaño a sus pies. A cada lado se sitúa una jarra plateada con claveles rojos, y más atrás vemos dos de los faroles de su paso de misterio y otras dos jarras. Y hacia los extremos del altar, a la misma altura del Cristo, están los otros dos faroles del paso. Todos estos elementos se elevan sobre pequeños pies de base cuadrada forrados con terciopelo morado y galones dorados con el emblema de la hermandad.
En la parte delantera del entarimado sobre el que está extendido todo el altar del besapié vemos un gran centro también de rosas rojas, así como un total de seis blandones dorados con cera color tiniebla, en tanto que otros dos están en los laterales, detrás de las rampas que facilitan la subida y bajada de los devotos al besapié.
Y al fondo, cubriendo parcialmente la pintura que preside el retablo mayor de la Anunciación, se eleva el dosel de la hermandad presidido por la cruz de guía. Ante él se despliega en diferentes alturas una serie de candeleros con cirios de color tiniebla y más jarras y centros con claveles rojos.
Finalmente, a un lado y a otro hay dos pequeños doseles de damasco rojo y galones dorados con diferentes enseres litúrgicos y con sencillos candelabros metálicos de color negro junto a ellos.



















LA VIRGEN DE GRACIA Y AMPARO DE LOS JAVIERES, EN DEVOTO BESAMANOS


La Hermandad de los Javieres celebra este fin de semana el besamanos anual a María Santísima de Gracia y Amparo, que para ello permanece expuesta en el presbiterio bajo de la Parroquia de Omnium Sanctorum, elevada sobre la peana estrenada el año pasado en este mismo culto.
La dolorosa del Martes Santo viste tanto el manto como la corona que luce cada año en la calle durante la estación de penitencia, así como una saya de terciopelo azul oscuro bordada, como el manto, en oro. En el pecherín, de tul cruzado al pecho, lleva un puñal, un alfiler con su advocación, una estrella y una pequeña cruz. Y en la mano derecha tiene una rosa de pasión, un pañuelo de encaje y un rosario, mientras que es la izquierda la que da a besar a los devotos. Además, en la cintura cuenta con un fajín de tonalidad verde.
Flanquean a la Virgen de Gracia y Amparo dos de las jarras de su paso de palio con rosas y margaritas de la variedad spider, todas ellas de color blanco. Las jarras se sitúan sobre sendos pies dorados en forma de columnas de fuste salomónico y capitel corintio.
Más atrás vemos otras dos jarras con las mismas flores y sobre pies similares de mayor altura, así como la bandera concepcionista en el extremo izquierdo del altar de besamanos y el estandarte corporativo de la hermandad en el derecho.
Y al fondo, se sitúa un dosel de terciopelo burdeos con galones, borlones y anagrama de María en dorado en la gotera, y en la parte inferior está el respiradero frontal del palio, dos jarras más y veintidós candeleros con cera blanca.
Finalmente, a los lados del dosel hay unas mesas doradas con flores, pequeños candelabros plateados y los antiguos ángeles de Rafael Barbero que decoraban las esquinas del paso del Santísimo Cristo de las Almas hasta el estreno hace diez años de los actuales tallados por José María Leal.