domingo, 20 de mayo de 2018

BESAMANOS EN EL PARQUE ALCOSA A NUESTRA SEÑORA DE LOS DESAMPARADOS


La Parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados acoge este fin de semana el besamanos a la dolorosa titular del templo y de la hermandad de gloria que el próximo sábado celebrará su salida procesional por las calles del barrio.
La Virgen se encuentra ante el lugar que ocupa su altar habitual de cultos, en el lado de la Epístola, vestida con su manto procesional, de terciopelo burdeos con bordados en oro, y una saya blanca de tisú cedida por la Hermandad del Divino Perdón, perteneciente al ajuar de la Virgen de la Purísima Concepción. Además, la Hermandad de la Milagrosa ha prestado la corona procesional de la Virgen del Rosario para este besamanos.
La imagen de la Virgen de los Desamparados ofrece a los devotos su mano derecha, mientras que con la izquierda sujeta un pañuelo y una medalla de la Virgen del Rocío, al coincidir su besamanos con la celebración de la romería de la Blanca Paloma. Asimismo, en el pecherín luce un corazón de orfebrería dorada con el anagrama mariano en el centro.
La dolorosa que tallara Francisco Comas está elevada sobre una peana de la Virgen del Rosario de San Julián y ante un dosel de cultos perteneciente a la Hermandad de San Benito. Por otro lado, flanquean a la talla dos jarras plateadas con rosas y astromelias blancas colocadas sobre sendos pies de base cuadrada forrados en damasco rojo. Completa el montaje del besamanos a la Virgen de los Desamparados del Parque Alcosa la presencia del estandarte corporativo de la hermandad en el lado derecho.






























viernes, 18 de mayo de 2018

LA VIRGEN DE LA SALUD RECORRIÓ LA ZONA DE LA ALFALFA ARROPADA POR LA BULLA


En una tarde de domingo con dos de las cofradías de gloria más clásicas en las calles, y a muy escasa distancia la una de la otra, si una gran cantidad de gente seguía a la Virgen de la Alegría por la Judería, una bulla no menos intensa estuvo acompañando durante todo su recorrido a la Virgen de la Salud por la zona de la Alfalfa.
A duras penas parecía avanzar la cofradía por algunas calles de su recorrido, que comenzó a las siete y media de la tarde desde la Parroquia de San Isidoro, bajando pronto la Cuesta del Rosario hacia el Salvador, antes de internarse por la calle Córdoba buscando la Plaza del Pan y la estrechez de Alcaicería, desde la que salió a la Plaza de la Alfalfa.
Y todo ello, con un cortejo formado por la cruz alzada entre ciriales, el simpecado, el libro de reglas, la representación de la Hermandad de las Tres Caídas de San Isidoro y el propio estandarte de la Hermandad de la Salud, así como algunos tramos de hermanos con cirios blancos.





La Banda de Música de la Sociedad Filarmónica del Carmen de Salteras fue la encargada de acompañar con sus sones a la Virgen de la Salud, cuyo paso comandaba como capataz Francisco Javier Pagés Fernández.
Desde la estrechez de Alcaicería, el paso, sobre el que la hermandad ha realizado en los últimos años tareas de restauración del dorado, salió a una concurrida Plaza de la Alfalfa con la marcha "El Cachorro. Saeta sevillana". Seguidamente se paró y después discurrió por la plaza con "Pasan los campanilleros", con la que se internó por la calle San Juan. Delante del paso un hermano lo comentaba: "La Virgen siempre tiene que pasar con marcha por la Alfalfa". Y es que esta plaza, que en los últimos años ha ganado en comodidad para el peatón, pero ha perdido en estética, es lugar destacado en el recorrido de la cofradía; punto neurálgico del urbanismo de su barrio.


















Hasta cangrejeros iban delante de la Virgen de la Salud, una dificultad para el andar de la cofradía a la que se unió en la calle San Juan la presencia de diversas motos aparcadas, alguna de las cuales tuvieron que ser movidas para permitir el discurrir del paso, que estaba adornado con rosas, lilium y otras especies, todas de color blanco.
Desde San Juan, la Virgen de la Salud, que llevaba el manto celeste conocido como el de las cintas, reproducción de 2004 de un manto anterior de 1912, pasó a la calle Boteros, por la que ganó bastantes metros sin parar a los sones de "Pasa la Virgen Macarena".
Después el paso se detuvo y la siguiente levantá se la dedicó el capataz a los propios costaleros. "No se puede andar mejor; por todos ustedes, que lo habéis merecido", les dijo. Tras una chicotá breve a tambor, el paso continuó por Boteros y giró a Cabeza del Rey Don Pedro con la marcha "María Santísima de Guadalupe", tras la que sonaron "Rocío" y "La Estrella Sublime", ésta ya al cruzar el paso la calle Águilas.
























Cuando la Virgen de la Salud dejó atrás la parte más estrecha de Cabeza del Rey Don Pedro, tomó la calle Candilejo, por la que la Banda del Carmen de Salteras tocó "Dulce Nombre de Jesús", que es la advocación del Niño que la Virgen lleva en sus brazos. A continuación, giró a Jesús de las Tres Caídas con la marcha "Valle de Sevilla" hasta quedar detenida en la confluencia entre esta calle y Luchana.
A pocos metros ya de la Parroquia de San Isidoro, sonó "Macarena" mientras el paso buscaba la puerta del templo, la campanas repicaban y desde las inmediaciones se lanzaban algunos cohetes y fuegos artificiales. La banda reinició la partitura de Abel Moreno mientras los costaleros maniobraban para entrar, aunque la interrumpió para tocar el Himno de España algunos minutos antes de las diez y media de la noche.























Ya en el interior del templo, el paso fue ubicado a los pies de la nave central, delante de la puerta por la que acababa de entrar. Desde ahí, el párroco de San Isidoro, Geraldino Pérez, dirigió las oraciones finales por los hermanos difuntos y la Hermandad de la Salud cerró así tres horas de procesión, siempre arropada por una gran cantidad de cofrades.